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domingo, 1 de abril de 2018

Mensaje de Cuaresma, Pascua de Resurrección


1 de Abril




La Resurrección de Cristo

Ahora, hermanos, quiero que se acuerden del evangelio que les he predicado. Éste es el evangelio que ustedes aceptaron, y en el cual están firmes. También por medio de este evangelio se salvarán, si se mantienen firmes en él, tal como yo se lo anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano. En primer lugar les he enseñado la misma tradición que yo recibí, a saber, que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que lo sepultaron y que resucitó al tercer día, también según las Escrituras; y que se apareció a Cefas, y luego a los doce. Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales vive todavía, aunque algunos ya han muerto. Después se apareció a Santiago, y luego a todos los apóstoles. Por último se me apareció también a mí, que soy como un niño nacido anormalmente. Pues yo soy el menos importante de los apóstoles, y ni siquiera merezco llamarme apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. Pero soy lo que soy porque Dios fue bueno conmigo; y su bondad para conmigo no ha resultado en vano. Al contrario, he trabajado más que todos ellos; aunque no he sido yo, sino Dios, que en su bondad me ha ayudado. Lo que importa es que, tanto yo como ellos, esto es lo que hemos predicado, y esto es lo que ustedes han creído.

La resurrección de los demás

Pero si nuestro mensaje es que Cristo resucitó, ¿por qué dicen algunos de ustedes que los muertos no resucitan? Porque si los muertos no resucitan, entonces tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, el mensaje que predicamos no vale para nada, ni tampoco vale para nada la fe que ustedes tienen. Si esto fuera así, nosotros resultaríamos ser testigos falsos de Dios, puesto que estaríamos afirmando en contra de Dios que él resucitó a Cristo, cuando en realidad no lo habría resucitado si fuera verdad que los muertos no resucitan.

1 Corintios 15:1-15





En medio de las múltiples tareas de mi llamado y vocación está la de ser un sembrador.  Hay que sembrar la semilla de la resurrección.  He encontrado que mucha gente sigue a Cristo por diversas razones.  Unos porque hace milagros, otros porque hace curaciones o porque habla y enseña por medio de parábolas; pero cuantos son los que siguen a Cristo porque es el Hijo de Dios y como Hijo de Dios, ¡¡¡rompe las cadenas de la muerte y está VIVO!!!  En el pasaje del Apóstol Pablo que acabamos de leer, él asegura que muchos vieron al Cristo crucificado como el Cristo Resucitado.   Al inicio le fue difícil proclamar esta buena noticia a los gentiles, por su historia de perseguir a la primera Iglesia (Hechos 9:1-3).  Una de las credenciales más importantes del Apóstol Pablo fue la de ser testigo de Jesucristo resucitado (Hechos 9:3-6) luego de su encuentro con él, su forma de pensar cambio, su vida cambio, su nombre cambio y su trabajo cambio (Romanos 12:1-2). Tú también puedes cambiar una vez que hayas tenido un encuentro con el Resucitado y como Pablo toda tu existencia será transformada al punto que serás un agente de la transformación que tanto necesita nuestra sociedad.


Nuestro pueblo necesita más testigos de la Resurrección de Cristo.  Como seguidores del Nuevo Pacto, nuestro mensaje debe incluir el poder de la resurrección sobre la muerte.  Porque la resurrección de Jesús no tiene parecido alguno con el episodio de Lázaro que fue “revivido”. La resurrección no es una vuelta hacia atrás sino un paso hacia adelante. Un paso hacia otra forma de vida, otra forma de relacionarnos con Dios por medio de Jesucristo.

Nuestra afirmación de la Resurrección es una verdad de FE que no hay que explicar, es la Fe profunda que tenemos que tenemos que encarnar.


“Jesus está vivo”, no pudieron hundirlo en la muerte. Dios lo ha resucitado, lo ha sentado a su derecha, confirmando la veracidad y el valor de su vida con la tarea de ser nuestro juez. Dios respalda la causa del Crucificado. ¡¡¡El Crucificado es el Resucitado, VIVE!!!  Creer en la resurrección es creen que su Palabra, su Proyecto y su Causa – El Reino de Dios – expresan el valor fundamental de nuestra FE y nuestra Vida. Lo importante es creer como Jesús y creer a Jesús.  Creyendo con esa FE de Jesús es que se hace la transformación para que vivamos HOY en una tierra nueva con un Cielo Nuevo con Justica.  Es aquí donde se hacen las transformaciones de la realidad de muerte en que vive el pueblo de Dios.  Se empieza en la Familia, en el Colegio, la Universidad, La Iglesia, La FABRICA, LA EMPRESA,…  Se hace por medio del discipulado intencional, cuando contagiamos a las personas de la Buena Noticia del Evangelio y la gente acepta a Jesucristo como Señor y único Salvador.  Es hora para que la Iglesia renueve su compromiso profético.  Es hora de hacer nacer en el doloroso parto de la Historia, no como fruto de nuestra planificación sino como don gratuito de Aquel que viene. No hay que esperar que suene la hora escatológica – que ya sonó en su resurrección- sino hacer realidad en nuestro mundo el Reinado del Resucitado y su Causa: Resino de Vida, de Justicia, de Amor y de Paz.  ¡¡¡Así sea, AMEN FELIZ PASCUA DE RESURRECCION!!!



+Julio E. Murray

Obispo de Panamá y Costa Rica

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