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La Iglesia Episcopal Diócesis de Panamá le da la bienvenida a su blog. Aquí podrá enterarse de los últimos acontecimientos que suceden a nivel nacional e internacional. Tenemos artículos que contienen archivos que pueden ser descargados y utilizados para su reproducción. Esperamos que disfrute este pequeños espacio. Dios lo Bendiga.

viernes, 13 de marzo de 2015

MEDITACIONES DE CUARESMA - 13 DE MARZO



CREO QUE TODA NIÑA, NIÑO Y FAMILIA MERECE EMPEZAR LA VIDA CON SALUD

“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, y te dimos de comer? ¿O cuándo te vimos con sed, y te dimos de beber? ¿O cuándo te vimos como forastero, y te dimos alojamiento, o sin ropa, y te la dimos? ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?”  —Mateo 25:37b-39


Imagínense una criatura que acaba de nacer y una madre que espera ansiosamente que ese hijo o hija empiece a mover los deditos de las manos y los pies y que lance ese primer grito lleno de vida. Y ahora imagínense la ansiedad de prolongar esa espera por 18 meses, que es el tiempo necesario 
para determinar si la hija o el hijo de una mamá con VIH/sida también 
contrajo esa enfermedad.

La Agencia de Servicios Anglicanos de Desarrollo de Nyanza tiene en la ciudad de Kisimu, en Kenia, un programa educativo que se llama “Madres a madres”. El 95 por ciento de los bebés cuyas madres completan ese programa resultan ser seronegativos. Las madres están tan orgullosas de haber hecho todo lo posible por que sus hijas e hijos empiecen la vida con salud. Lamentablemente esta es una de muchas enfermedades que afectan desproporcionadamente a la gente pobre, tanto al nacer como durante el transcurso de sus vidas.

Esta escritura de Mateo nos recuerda que, entre la gente pobre, el hambre, la sed y la enfermedad existen desproporcionadamente. Muchos son extranjeros y algunos están encadenados, ya sea literal o figurativamente. Nosotros, sus hermanas y hermanos, somos llamados a servir en una fe que se basa en el amor, la paz y la justicia. Por eso debemos ayudar a transformar comunidades 
y vivir de tal modo que la paz, la seguridad y el bienestar acompañen a los bebés desde su primer aliento.

—Kellie McDaniel




LENT MEDITATION FRIDAY, MARCH 13

I BELIEVE THAT ALL CHILDREN AND FAMILIES DESERVE A HEALTHY START IN LIFE

“Lord, when was it that we saw you hungry and gave you food, or thirsty and gave you something to drink? And when was it that we saw you a stranger and welcomed you, or naked and gave you clothing? And when was it that we saw you sick or in prison and visited you?”
—Matthew 25:37b-39

Imagine a child being born, a mother holding her breath until all ten fingers and toes wriggle, breathlessly awaiting that heart-warming first cry. Now, imagine holding that same breath for eighteen months, the time needed to determine if a child born to a mother with HIV/AIDs
has contracted the disease.

Through their Mothers-to-Mothers education program, Anglican Development Services-Nyanza in Kisumu, Kenya, has a 95 percent HIV-negative graduation rate for such children. The mothers beam
with pride for having done everything they can to ensure their babies have a healthy start. Unfortunately, HIV is only one sickness among many that disproportionately impact the poor at birth and over their lifetimes.

Scripture reminds us of disproportionate hunger, thirst and sickness among the poor. Most are strangers, and some are imprisoned, either literally or figuratively. As their brothers and sisters in service to a faith based on love, peace and justice, we must help transform communities and lives so that peace, security and wellness are present at the first drawing of breath.

—Kellie McDaniel


Material Producido por: www.episcopalrelief.org

martes, 3 de marzo de 2015

Meditaciones de Cuaresma - 4 DE MARZO



CREO QUE NADIE DEBERÍA PASAR HAMBRE
Luego ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen que es glotón y bebedor.  Mateo 11:19


No tenemos una buena relación con la comida. Sospechamos de todo lo que comemos y bebemos: el azúcar, la cafeína y el alcohol pueden causar adicción. La grasa nos hace engordar, los hidratos de carbono nos hacen engordar todavía más, y hasta la lechuga que comemos puede estar contaminada. Consumimos más y disfrutamos menos. Nunca en la historia hemos sido más obesos y, al mismo tiempo, más hambrientos y malnutridos.
Lo que comemos no es la decisión de un solo individuo. La tierra produce más que suficiente comida para todos sus habitantes, pero las decisiones que tomamos colectivamente sobre la manera en que la comida se produce y distribuye hacen que mucha gente pase hambre. Yo me pregunto: si aprendiéramos a realmente disfrutar la comida, saborearla y reconocer su importancia como don de Dios, ¿podríamos combatir la obesidad y la malnutrición? ¿Podríamos estar satisfechos con menos y disfrutarlo más?
Jesús no era un glotón y un bebedor. Sabía cuándo ayunar y cuándo festejar, y cómo encontrar el equilibrio—el pan de cada día que satisface sin hacer que otros pasen hambre. Que mediante nuestras disciplinas cuaresmales Dios nos muestre cómo vivir con integridad y satisfacción.

—Pamela Dolan





WEDNESDAY, MARCH 4

I BELIEVE THAT NO ONE SHOULD GO HUNGRY
The Son of Man came eating and drinking, and they say,“Look, a glutton and a drunkard.” 
Matthew 11:19


We are not friends with our food. Everything we eat and drink is suspect—sugar, caffeine and alcohol cause addiction. Fat makes us fat, carbs make us fatter, and even lettuce can make us sick. We consume more and enjoy less. We are obese and plagued by hunger and malnutrition more today than at any time in living memory.

Our cultural food choices are not reflective of individual choices. The earth produces more than enough food for all of its inhabitants, but the choices we make about what we eat—and how it is produced and distributed—means that too many go hungry. If we could learn to truly enjoy food, to savor it, to recognize it as a primary good, a gift from God, could we stop these terrible twin evils of obesity and malnutrition? Could we be satisfied with less and enjoy what we have?

Jesus wasn’t a drunkard or a glutton. He knew when to fast and when to feast, and how to find the balance—how to consume daily bread without causing deprivation for others. May we learn this precious lesson about wholeness and satisfaction during Lent.

—Pamela Dolan


Material producido por: www.episcopalrelief.org


lunes, 2 de marzo de 2015

Meditaciones de Cuaresma - Marzo



2 DE MARZO


CREO QUE NADIE DEBERÍA PASAR HAMBRE

Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque serán satisfechos.  —Mateo 5:6


En las afueras de Rangún, en Myanmar (Birmania), la Asociación de Hombres Anglicanos opera una granja pedagógica. Es una propiedad de una hectárea y media ofrecida por un miembro de la Iglesia. Allí, agricultores minifundistas se reúnen para recibir cursos de seis días en los que aprenden acerca de la agricultura orgánica y el control de pestes. Están ansiosos por restaurar tierras que han perdido la fertilidad después de años de recibir pesticidas demasiado agresivos que un gobierno represivo les obligaba a usar.

La Dra. Yi Yi Myint, una profesora jubilada de patología vegetal, enseña la clase bajo un toldo adornado con pancartas educativas. Durante el gobierno militar las universidades estaban a menudo cerradas. La Dra. Myint y sus colegas, que fueron educados antes del golpe de estado de 1962, son parte fundamental de la reconstrucción de ese país.

El día que conocí a la Dra. Myint, ella estaba examinando una muestra de hongos traídos por un agricultor y dándole instrucciones enérgicas sobre cómo prevenir el daño causado por las termitas. La meta de esta profesora es no solo aumentar las cosechas de los alumnos, sino además que los alumnos, cuando vuelvan a sus aldeas, le enseñen a los vecinos métodos de agricultura orgánica.

Todos creemos que nadie debería pasar hambre. Pero la dedicación que la Dra. Myint pone en sanear el suelo de su país me recuerda la importancia de otra hambre: el hambre por la rectitud. Si mantenemos esa hambre, podemos vencer la represión y la desigualdad, que son las verdaderas acusas del hambre.

—Rebecca Wilson




MONDAY, MARCH 2


I BELIEVE THAT NO ONE SHOULD GO HUNGRY

Blessed are those who hunger and thirst for righteousness, for they will be filled. —Matthew 5:6


On the outskirts of Yangon, Myanmar, the Anglican Men’s Association runs a demonstration farm. On four acres provided by a church member, smallholder farmers gather for six-day workshops about organic farming and pest control practices. They are eager to restore their land to health
after decades of harsh chemical pesticides mandated by a repressive dictatorship.
Dr. Yi Yi Myint, a retired professor of plant pathology, teaches in an open-air shelter festooned with bright instructional posters. Under military rule, universities were frequently closed, so Dr. Myint and
her peers (who were educated before the 1962 coup) are essential to rebuilding the country.

The day I met Dr. Myint, she examined a mushroom farmer’s crop samples and gave energetic instruction about preventing termites. Her goal is not only to help her pupils grow more food but also to equip them to educate other farmers about organic farming methods.

We believe that no one should go hungry for food. But Dr. Myint’s dedication to healing her country’s land reminds me that only by maintaining our hunger for righteousness will we end the repression and inequality that keep people around the world from having enough food.

—Rebecca Wilson


Material producido por: www.episcopalrelief.org