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sábado, 31 de diciembre de 2011

Mensaje de S. E. Revdma. Julio E. Murray

31 de Diciembre de 2011
“Lo que sí hago es olvidarme de lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, para llegar a la meta y ganar el premio que Dios nos llama a recibir por medio de Cristo Jesús” Filipenses 3:13-14
El Apóstol Pablo se dirige a la Iglesia en Filipos para alentarles en la Fe en Cristo Jesús, que no es sólo la aceptación teórica de verdades, sino la entrega plena de toda persona a Dios a través de la aceptación de Cristo.  El uso de la metáfora de una carrera ayuda a identificar cual debe ser el foco de la carrera en la Fe. Aunque la imagen simboliza el esfuerzo humano, hay que insistir en que la iniciativa es de Dios y la mediación es de Cristo Jesús: Dios me llama en Cristo Jesús. Lo importante es seguir corriendo sin desviarse del camino.  Lo que queda atrás son los fracasos o las victorias. Lo que está adelante y por alcanzar es el crecimiento espiritual que debe  reflejarse en acciones concretas de obediencia, solidaridad, esperanza, justicia y amor: a Dios, a la naturaleza y al prójimo.
Celebramos la presencia de Dios en nuestra vida durante el 2011 que pronto llegará a su fin.  Le sentimos muy presente en medio de la desesperanza de las crisis; en medio del crecimiento de la pobreza, la discriminación, los abusos y los anuncios de las desigualdades.  Pero también  Dios estuvo en medio de los nuevos signos de esperanza, en los niños en los jóvenes, hombres y mujeres de fe que se sumaron a las acciones que adelantan la construcción del Reino en medio de su pueblo.  El Señor de la historia nos recordaba igual que el profeta a su pueblo “No temas, que yo te he liberado; yo te llamé por tu nombre, tú eres mío” Isaías 43:1.
En algunos lugares nos reuniremos como comunidad de fe para despedir un año que termina y recibir el inicio de otro. El año transcurrido nos da la oportunidad de identificar y analizar  las oportunidades aprovechadas y  las acciones no ejecutadas. Nos hablará mucho de un pasado que se va de nosotros, de un futuro que desconocemos; pero sobre todo, nos hablará de la necesidad de aprovechar mejor el presente.
La Iglesia Episcopal de Panamá te exhorta a la renovación de la Fe en Cristo Jesús durante todo el 2012, en nuestra familias a dar testimonio de las Buenas Nuevas de Dios en Cristo; en la comunidad a buscar y servir a Cristo en todas las personas; en nuestro país a comprometernos en la lucha por la justicia y la paz en nuestro pueblo y a respetar la dignidad de todo ser humano. Porque así se hace la gestión del Reino de Dios entre nosotros, así se hace la tarea de la Iglesia.
Somos Iglesia que hace discípulos y que busca ejercer nuevos ministerios frente a los nuevos desafíos de la Misión. Somos Iglesia que celebra la unidad en la diversidad y camina con el pueblo de Dios.  Somos Iglesia que llama al rescate y restauración de los valores, al respeto y la vuelta a la solidaridad. Hagamos lo que hemos aprendido del Señor Jesús porque ha prometido estar con nosotros, siempre.     +Que así sea,  AMEN

martes, 6 de diciembre de 2011

Día Mundial del SIDA: Líderes cristianos instan a renovar esfuerzos para combatir la pandemia global.

Por Matthew Davies
[Episcopal News Service] 


Al conmemorar el Día Mundial del SIDA el 1 de diciembre, algunos líderes cristianos han pedido que se siga apoyando a los casi 34 millones de personas que viven con el VIH en todo el mundo, al tiempo que instan a que renovados empeños educativos y promocionales le pongan fin a la pandemia global.

Katharine Jefferts Schori, Obispa Presidente y Primada de la Iglesia Episcopal, y Mark Hanson, Obispo Presidente de la Iglesia Evangélica Luterana en América, emitieron una carta conjunta por el Día Mundial del SIDA 2011 en la que dicen que las dos iglesias han iniciado una nueva era de plena comunión.

"El Día Mundial del SIDA es una oportunidad para que cada uno de nosotros reflexione sobre el llamado de Dios a elevar la dignidad y los valores de cada persona", dijeron ambos líderes.

"Estamos llamados a luchar contra esta pandemia, cuya escala no tiene precedentes en la historia de la humanidad, mediante la oración, con pronunciamientos en contra del estigma y la discriminación de quienes viven con el VIH y el SIDA, con el cuidado de las personas afectadas por el virus en nuestras propias comunidades, con pronunciamientos a favor de la defensa de un fuerte apoyo gubernamental a los programas que salvan vidas, y con el apoyo a los esfuerzos mundiales para aliviar los sistemas globales de la pobreza en la que el VIH y el SIDA son tan endémicos".


Los obispos primados de la Iglesia Episcopal han hecho declaraciones formales el Día Mundial del SIDA desde que comenzara la conmemoración anual en 1988. Este es el primer año en que la Obispa Primada de la Iglesia Episcopal emite una declaración sobre el Día Mundial del SIDA conjuntamente con el líder de otra de las principales denominaciones cristianas del país.

"Juntos formamos parte de una familia global de 150 millones de anglicanos y luteranos, la mayoría vive en países en desarrollo, para los que el virus es una realidad cotidiana siempre presente", afirmaron, para añadir que el Día Mundial del SIDA es "una oportunidad para recordar a las 30 millones de vidas que se han perdido debido a la pandemia mortal de los últimos tres decenios, para dedicar de nuevo nuestras energías al apoyo de los 34 millones que viven hoy con el VIH y el SIDA y para trabajar en la construcción de un futuro sin SIDA".

Sarah Dreier, representante legislativa para asuntos de política internacional de la Iglesia Episcopal y la Iglesia Evangélica Luterana en América, dijo el 30 de noviembre a Episcopal News Service que la declaración "resalta no sólo el trabajo de promoción conjunto de nuestras dos iglesias para ponerle fin al SIDA, sino también el momento de genuina posibilidad en el cual el mundo intervenga en la lucha contra esta pandemia mortal".

La Secretaria de Estado Hillary Clinton y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) "identificaron recientemente la esperanza de que un mundo sin SIDA está a nuestro alcance en el futuro inmediato", dijo Dreier a ENS. "Luego de tres largas décadas, la tecnología y las estrategias que necesitamos para superar el SIDA están finalmente en las manos del mundo. La pregunta decisiva será si los líderes mundiales pueden recabar el apoyo político y los recursos económicos necesarios para crear una generación libre de SIDA".

El Congreso de EE.UU. debate en la actualidad las asignaciones federales de ayuda exterior concentradas en la pobreza, para 2012 y después. Dreier explicó que debido a la Ley del Presupuesto que el Congreso aprobó y que el presidente Barack Obama sancionó con su firma este verano, esas asignaciones de recursos para 2012 —en las que se incluyen lo que gasta EE.UU. en la lucha contra el VIH y el SIDA— sentarán la pauta para la próxima década.

"Probablemente será un mes decisivo —para mejor o para peor— en la lucha del mundo contra el SIDA", agregó Dreier. "Todos los episcopales y luteranos en Estados Unidos deben hacerle saber a sus líderes electos lo importantes que serán las decisiones sobre estos recursos para responder a la pregunta de si el mundo tiene la voluntad de ponerle fin al SIDA en el transcurso de nuestra vida".

De los 34 millones de personas infectadas con el VIH en todo el mundo, 22 millones viven en el África subsahariana, donde toda una generación de niños "han quedado huérfanos a causa del virus, muchos de estos niños han sido infectados por la transmisión de la madre al niño, una transmisión que se puede prevenir con una atención médica básica", mediante el uso de fármacos antiretrovirales, señalaron los obispos.

"En un mundo injusto con más riqueza que nunca jamás, la pobreza mundial ha contribuido a que más personas mueran cada día debido a que son demasiado pobres para sobrevivir y recibir la atención básica de los síntomas de la pobreza mundial: la violencia de género, la discriminación, el hambre y la falta de acceso a un tratamiento médico", sigue diciendo la carta de los obispos presidentes.

Aunque no existe cura para el VIH, los fármacos antirretrovirales pueden retrasar la aparición del SIDA y mejorar la calidad de la vida y la longevidad.

El VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana) es un virus que ataca el sistema inmunológico e inhibe al cuerpo humano de combatir infecciones y enfermedades. El virus se encuentra en muchos fluidos corporales y puede transmitirse a través de relaciones sexuales sin protección con una persona infectada, por transfusiones de sangre contaminada, por el uso de jeringuillas, agujas u otros instrumentos punzantes contaminados, o de una madre infectada a su hijo durante el embarazo, el parto o la lactancia.

El SIDA (Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida) se refiere a las etapas avanzadas del VIH, cuando empiezan a aparecer síntomas, infecciones y cánceres en una persona infectada.

Ayuda y Desarrollo Episcopales dirige programas globales internacionales de atención del VIH/SIDA que, según información que le proporcionara la agencia a ENS, "se concentran en educar a los jóvenes y a otros grupos vulnerables sobre la prevención de la enfermedad, el sostén de los huérfanos y los niños vulnerables con necesidades básicas, en ayudar a individuos afectados por el VIH/SIDA a reconstruir sus vidas con oportunidades tales como micropréstamos, y en abordar el VIH como un problema que afecta todas las áreas de nuestro trabajo". 

Los programas se administran en colaboración con la Iglesia y sus aliados ecuménicos en África y partes de América Latina para asistir a los países más devastados por la enfermedad, entre ellos, Honduras, Congo, Burundi, Belice, Kenia, Perú, Tanzania, Sudáfrica, la República Dominicana, Suazilandia, Botsuana, El Salvador, Zambia y muchos otros.

"Mediante los programas educativos y de generación de ingresos para mujeres vulnerables, así como los servicios de salud para prevenir la transmisión de madres a hijos, y otros programas de todos los sectores, estamos integrando el VIH/SIDA en muchos de nuestros programas para ayudar a robustecer el tejido social de las comunidades en las que trabajamos nosotros y nuestros aliados", dijo Ayuda y Desarrollo Episcopales.

Según su informe sobre el Día del SIDA 2011, ONUSIDA dice que el índice de las nuevas infecciones anuales se redujo en un 21 por ciento entre 1997 y 2010.


La Iglesia Episcopal ha promovido [los derechos] de las personas que viven con el VIH/SIDA y de aquellos que los cuidan desde su Convención General de 1985, cuando se destacó entre las iglesias tradicionales en abordar [el tema de] la pandemia.

Más recientemente, la Convención General 2009 aprobó seis resoluciones que abordaban específicamente las preocupaciones relacionados con el VIH/SIDA. La legislación llamaba a los episcopales a luchar contra el aumento en la tasa de infecciones; expresaba su pesar por las discrepancias en el cuidado y tratamiento de las personas que viven con el VIH/SIDA y pedía que se introdujeran cláusulas en la reforma del cuidado de la salud para que le ofreciera atención médica a personas con afecciones previas; instaba a una prevención certera e integral del VIH/SIDA en programas educativos para la juventud; y alentaba al personal y los líderes diocesanos y a todos los clérigos en servicio activo a tomar un seminario sobre VIH/SIDA, autodirigido y basado en la Internet, al que se puede tener acceso enwww.neac.org.





Matthew Davies es editor y reportero de Episcopal News Service