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viernes, 23 de febrero de 2018

Mensaje de Cuaresma- Viernes 23 de febrero 2018

23 de febrero


"La madre de los hijos de Zebedeo, junto con sus hijos, se acercó a Jesús y se arrodilló delante de él para pedirle un favor. Jesús le preguntó: —¿Qué quieres?
Ella le dijo: —Manda que en tu reino uno de mis hijos se siente a tu derecha y el otro a tu izquierda.
Jesús contestó: —Ustedes no saben lo que piden. ¿Pueden beber el trago amargo que voy a beber yo?
Ellos dijeron: —Podemos.
Jesús les respondió: —Ustedes beberán este trago amargo, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí darlo, sino que se les dará a aquellos para quienes mi Padre lo ha preparado."
San Mateo 20:20-23



Al leer el texto, me viene a la mente varios momentos, en que le he pedido algo a Dios, pero una petición muy especial se la hice hace mucho, mucho tiempo atrás, le pedí a Dios que me concediera el privilegio de ser madre y le dije que, haría mi mejor y mayor esfuerzo, por criarlos conociendo Su palabra y así lo hizo, me bendijo con tres ángeles, que renuevan mi vida cada mañana.

En el año 2014, vivimos una situación de tristeza, cuando se nos comunicó que el centro educativo, donde mis hijos cursaban estudios cerraría. Mis hijos lloraron mucho, no sabíamos que hacer para detener el proceso de cierre. Todos los días orábamos por el colegio y la lectura del evangelio de Mateo 20, me traslada a una petición que me hizo mi segunda hija, que en el momento tenía 11 años. Me dijo ¡mama tú tienes que hacer algo para que no cierre el colegio Episcopal de Cristo! Confieso que me paralicé y me asombré, al ver el determinismo en su rostro y escuchar la fuerza de su voz, el tienes era como un compromiso. Le contesté con una pregunta ¿qué puedo hacer? Me dijo ¡tienes que salvar al colegio! Así como la madre de Santiago y Juan, mi hija pedía algo, que no se encontraba en mis manos, pero entendí que podría ser un instrumento. Recuerdo que oré muchísimo, porque quería cumplir con la tarea de hacer mi mejor y mayor esfuerzo, actuando con fe en un momento incierto y Dios me sostuvo. Fue colocando personas que ni imaginé conocer, me llevó a reunirme con personas que fueron aportando ideas y pude experimentar la presencia de Dios guiándonos en el proceso. Todos dijeron, este colegio no va a cerrar, eso nos llenó de gozo y lo que más me llamó la atención fue que ninguno pertenecía a nuestras congregaciones. Dios siempre tiene todo en control. Cuando después de muchas oraciones y acciones nos comunicaron que el colegio no cerraría, mi hija gritó ¡Yes! Sabía que Dios no permitiría que cerrara un colegio que lleva su Nombre. El colegio Episcopal de Cristo, con su lema ora et labora y como está escrito en el versículo 23 "Jesús les respondió Ustedes beberán este trago amargo, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí darlo, sino que se les dará a aquellos para quienes mi Padre lo ha preparado".

Dios nos llama y prepara, respondamos con un YES. Recordemos siempre con fe ¡When you do your best God will do the rest!


Deborah Charles - Hart