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La Iglesia Episcopal Diócesis de Panamá le da la bienvenida a su blog. Aquí podrá enterarse de los últimos acontecimientos que suceden a nivel nacional e internacional. Tenemos artículos que contienen archivos que pueden ser descargados y utilizados para su reproducción. Esperamos que disfrute este pequeños espacio. Dios lo Bendiga.

lunes, 23 de diciembre de 2019

Mensaje de Navidad del Obispo Julio Murray Th.


“Y el verbo se hizo carne, puso su tienda entre nosotros, y hemos visto su gloria: la Gloria que recibe del Padre el Hijo único; en el todo era don amoroso y verdad” Juan 1:14





En los países de la región hay mucha expectativa por la celebración de la Navidad. No faltan las calles decoradas, las luces de colores, los tamales, villancicos y los mensajes que nos invitan a festejar en familia o con amigos muy cercanos y dar gracias por la vida. Son constantes la publicidad para el consumismo.  Son reales las imágenes de los excluidos, los marginados, mujeres y niñas y niños maltratados, la pobreza, falta de salud y seguridad, las migraciones, los efectos del cambio climático, la inequidad por falta de voluntad de los que tienen la capacidad de transformar políticas y sistemas corruptos e ineficientes.  Y en medio de todo esto escuchamos la Buena Noticia desde el Evangelio de Juan: “y el verbo se hizo carne, puso su tienda entre nosotros, y hemos visto su gloria” v.14(a). Juan afirma que Dios se dio plenamente en Jesús, en medio de la crisis, de tiempos difíciles, en medio de la historia.  Este no es el texto descriptivo del nacimiento del niño Jesús o de la obediencia de María o la duda de José. Esta es la clave decisiva para el desarrollo de la fe que nos sostiene en el tiempo y es el aporte más significativo para la identidad anglicana.  Este es el texto de la Encarnación: la Palabra se hace ser humano. Jesús es Dios y es ser humano sin perder su naturaleza divina.  Lo que las personas hemos puesto alrededor de la Navidad, no puede hacernos desviar la mirada de esta gran verdad.

En ocasiones nos parece que nuestras vidas están tan congestionadas que no nos damos cuenta cuando Dios nos acompaña con su amor y bondad. Que no sea así con nosotros, que estemos tan preocupados con tantas desafíos y dificultades que no hagamos lugar para recibir y percibir la presencia de Dios en nuestras vidas.  Aquí está Dios, dándonos el regalo que nunca nos imaginamos, SU PRESENCIA.  Cuando Dios mostró su bondad y amor por la humanidad, nos Salvó (Tito 3:3-5); no porque nosotros hubiéramos hecho nada bueno, sino porque tuvo compasión de nosotros.  Las personas deben abrir su corazón a Dios para experimentar esa gracia, ese regalo. Por medio de Jesús, Dios nos ha dado el Espíritu Santo en abundancia (Tito 3:6-7).  Nada podrá sepárarnos del amor de Dios en Cristo Jesús Señor nuestro (Romanos 8:39).  El amor de Dios no depende de nosotros, es iniciativa de Él porque Dios es AMOR. Y él pone su atención en nosotros porque Dios atiende a los que AMA.  Conoce cada cabello, cada lágrima, cada alegría, cada sufrimiento porque nos atiende y nos acompaña como lo prometió: “Yo estaré contigo siempre.”  Su nombre es Emmanuel.
Jesús nace en la oscuridad, y es luz que no se apaga, ayer y hoy; encara el peligro y encuentra como nutrirse buscando a su Padre, ayer y hoy; enseña, sana, enfrenta los conflictos, es traicionado, ayer y hoy; se levanta de la tumba y sopla el Espíritu sobre sus discípulos, ayer y hoy.  Es por eso que tenemos esperanza y miramos con confianza el porvenir. Es hora actuar: ser sal, luz y levadura que de testimonio concreto con acciones que promuevan la vida, la justicia, el amor y la paz. Es hora de actuar: junto con los jóvenes, mujeres y hombres de nuestra sociedad para mitigar los efectos del cambio climático.  Es hora de actuar: para capacitar al nuevo liderazgo de nuestras comunidades de fe y vivir el Evangelio del Reino.

Que, en esta Navidad y Año Nuevo, no pase desapercibido el mensaje de la iniciativa de Dios con nosotros –Emmanuel. Él está con nosotros para que también nosotros estemos juntos unos con otros en Él y trabajemos para que haya cielos nuevos y tierras nuevas con justicia.

Para que no se pierda el sentido de la Navidad les exhorto a:
• Que nuestra vida personal sea fiel reflejo del amor del Padre manifestado en su Hijo.
• Que oremos y trabajemos con los cristianos de todas las confesiones, para que seamos capaces de dar testimonio de la presencia única y permanente de Dios por medio de nuestra vida.
• Que no olvidemos a los más necesitados de nuestras comunidades.
• Que esta Navidad deje frutos de una conversión sincera y una adhesión incondicional a los planes del Padre.
• Que en el año 2020 renovemos nuestro compromiso con el Discipulado Intensional, la sustentabilidad financiera y el Cuidado de la Creación

Les invito a orar:
Oh Dios que en Jesús nos has dado tu Palabra, hecha carne y sangre, fuerza y ternura, muerte y resurrección; te pedimos nos des la voluntad y la fuerza necesaria para seguir tus pasos por el camino que él nos trazó para construir tu Reino, de cielos nuevos y tierra nueva con justicia, junto con nuestros hermanos y hermanas.  Por Jesucristo nuestro Señor.  AMEN

¡FELIZ NAVIDAD!




Su Gracia ++Julio E. Murray,
Obispo de Panamá
VI Primado de la Iglesia Anglicana de la Región Central de América (IARCA)

sábado, 20 de abril de 2019

Meditaciones de Cuaresma: 21 de abril, Domingo de Pascua / Easter Day, April 21

Miren, yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva. Lo pasado quedar. olvidado, nadie se volverá a acordar de ello. Llénense de gozo y alegría para siempre por lo que voy a crear.
—Isaías 65:17-18a


En todo el mundo, la gente cristiana descubre hoy “un cielo nuevo y una tierra nueva”. La promesa de renovación y renacimiento que la Pascua anuncia me llega de manera especial. En la agencia Episcopal de Alivio y Desarrollo tratamos de ayudar a comunidades a que se conviertan en los sitios que Dios imagina: Sitios de gozo. Sitios de esperanza. Sitios de santuario. Sitios donde todas las hijas e hijos de Dios tengan vida abundante. Tratamos de hacer que cada mañana sea la mañana de Pascua.

Al ayudar a las Niñas y los Niños a que crezcan y se desarrollen con salud, hacemos que alcancen el potencial que Dios les dio. Al trabajar con líderes religiosos para reducir la violencia hacia Mujeres, niñas y niños en sus comunidades, les traemos sanación y reconciliación.

Al fortalecer comunidades que enfrentan desastres naturales desatados por el Cambio Climático, creamos comunidades más vigorosas y resistentes. Al trabajar juntos para transformar el mundo, cada mañana puede ser la mañana de Pascua. 
Aleluya! Cristo ha resucitado.
Es verdad! El Señor ha resucitado. .Aleluya!



—Robert W. Radtke




For I am about to create new heavens and a new earth; the former things shall not be remembered or come to mind. But be glad and rejoice forever in what I am creating.
—Isaiah 65:17-18


All around the world today, Christians are waking up to “new heavens and a new earth.” Easter’s promise of renewal and rebirth has special resonance for me. At Episcopal Relief & Development we try to help communities become the places that God imagines they should be. Places of joy. Places of hope. Places of sanctuary. Places where the abundant life is open to all of God’s children. We try to make every morning an Easter morning.


By helping Children reach vital health and developmental milestones, we ensure that they can reach their God-given potential. By working with faith leaders to reduce violence against Women and children in their communities, we bring healing and reconciliation.

By strengthening communities to face the mounting natural disasters brought about by our changing Climate, we build resilience. By working together for lasting change every morning can be Easter morning.
Alleluia. Christ is risen.
The Lord is risen indeed. Alleluia.

—Robert W. Radtke

lunes, 15 de abril de 2019

Meditaciones de Cuaresma: 15 de abril / Lenten Meditations: April 15th

¡Me retuerzo de dolor! .El corazón me palpita con violencia! .Estoy inquieto, no puedo callarme! He escuchado un toque de trompeta, un griterío de guerra. Llegan noticias de continuos desastres; todo el país esté en ruinas. De repente han sido destruidos mis campamentos, han quedado deshechas mis tiendas de campaña.
—Jeremías 4:19-20


Jeremías es como aquella persona que acaba de leer el periódico o mirar las noticias, y ve un desastre tras otro. Jeremías se sobresalta y siente la ruina ajena como si fuera la suya propia. Al ver las noticias de último momento, muchos de nosotros tenemos la misma reacción.

Es asombroso ver el constante del sufrimiento humano que en gran parte causamos nosotros mismos. Uno desearía simplemente darle la espalda, pero nada parece calmarnos. Jeremías no puede darles la espalda ni guardar silencio.

Nuestra conexión espiritual con la creación y con los demás puede quebrantar ese silencio. Durante Cuaresma, el Espíritu Santo gime dentro de nosotros junto con la creación toda.
Su quejido nos conduce a un desierto profundo, a buscar la reconciliación. En ese desierto caminamos con Jesús.

Aprendemos que un acto pequeño tiene el poder de destrozar el silencio, pues testifica que la voz de Dios nos llama a la unidad y al amor reconciliador.


—Karen Montagno



My anguish, my anguish! I writhe in pain! Oh, the walls of my heart! My heart is beating wildly; I cannot keep silent; for I hear the sound of the trumpet, the alarm of war. Disaster overtakes disaster, the whole land is laid waste. Suddenly my tents are destroyed, my curtains in a moment.
—Jeremiah 4:19-20

Jeremiah is like a person who has just read the newspaper or watched the evening news. One disaster builds upon another. His heart races. He feels the ruin as if it were his own. Reading the latest news, many of us have the same reaction.

The continual pace of human suffering, much of it caused by our own hands, is staggering. One might be tempted to simply turn away. Nothing seems to quiet the pounding of our hearts.
Jeremiah can’t turn away. He cannot be silent. Spiritual connection to creation and each other will disturb our silence. During Lent, the Spirit groans within us along with
creation. Its groans drive us deep into human wilderness in search of reconciliation. In the wilderness, we walk with Jesus.

We learn the power of one small act to shatter silence—in witness to the truth of God’s voice calling us to wholeness and reconciling love.


—Karen Montagno

jueves, 28 de marzo de 2019

Meditaciones de Cuaresma: 28 de marzo / Lenten Meditations: march 28th

Por tanto, en gozosa obediencia a tu Hijo, traemos a su comunión a los que, por fe, se acercan a él, bautizándolos en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo
—El Libro de Oración Común

El pueblo lakota de Dakota del Sur celebra una ceremonia llamada “hunka”. Es una ceremonia de adopción que declara que uno se ha convertido en hermano, hija, nieto, o cualquier otro parentesco imaginable. Estas adopciones dan el mismo valor que el ser miembros de una familia biológica. Los lakotas son muy devotos a la familia y no distinguen entre parentescos cercanos y lejanos. Cuando alguien adopta a otra persona como hermano mediante esta ceremonia, las dos familias quedan unidas como si fuesen una.

Nosotros tenemos la misma actitud hacia el sacramento de bautismo que los lakotas tienen hacia esa ceremonia. Cuando nos bautizamos, Jesús nos adopta. Él es ahora nuestro hermano mayor y el padre de Jesús es ahora nuestro padre. Y la conexión es aún más profunda: Todos los parientes de Jesús son ahora nuestros parientes. Esto incluye a todas las cristianas y cristianos—incluso aquellos con los que estamos en desacuerdo.
Puede haber discordia y tensiones en todas las familias, pero en la familia de Dios se nos llama a todos a hacer las paces y dar amor, aunque sea muy difícil. Juntos, como familia, podemos obrar por la paz y el amor de Dios.


—Paul Sneve




Therefore in joyful obedience to your Son, we bring into his fellowship those who come to him in faith, baptizing them in the Name of the Father, and of the Son, and of the Holy Spirit.
—The Book of Common Prayer

There is a tradition among the Lakota People of South Dakota called the “Hunka” ceremony. Hunka is used as an adoption rite, a public acknowledgment that one has become a brother, a daughter, grandson or just about any form of family relation one can imagine. These adoptions are viewed in the same way as biological family members. The Lakota exercise great devotion to family and make no distinction between close or distant relations. When an individual adopts someone as a brother through the Hunka ceremony, both families become joined as one.

It should come as no surprise that we approach the sacrament of baptism the same way as the Hunka. Jesus adopts the baptismal candidate, becoming our elder brother, and Jesus’ father becomes our father. The new connection goes much deeper: Now all of Jesus’ relatives become our relatives. This includes all Christians – including all of those with whom we may disagree. There may be discord and tensions in all families, but within God’s
family, we are called to make peace and to give love no matter how difficult. Together as a family, we can work toward God’s peace and love.

—Paul Sneve