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La Iglesia Episcopal Diócesis de Panamá le da la bienvenida a su blog. Aquí podrá enterarse de los últimos acontecimientos que suceden a nivel nacional e internacional. Tenemos artículos que contienen archivos que pueden ser descargados y utilizados para su reproducción. Esperamos que disfrute este pequeños espacio. Dios lo Bendiga.

domingo, 16 de abril de 2017

Meditaciones Para La Cuaresma / Lenten Meditations: Domingo de Pascua,16 de Abril / Easter day, April 16

Porque así como en un solo cuerpo tenemos muchos miembros, y no todos los miembros sirven para lo mismo, así también nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo y estamos unidos unos a otros como miembros de un mismo cuerpo.
—Romanos 12:4-5


Como presidente de la Agencia Episcopal de Alivio y Desarrollo, yo sé lo que significa la palabra juntos. Somos una familia diversa que incluye empleados, miembros de la mesa directiva, donantes, grupos asociados, y los que necesitan ayuda. Somos un cuerpo, pero cada uno de nosotros tiene dones y funciones únicas en la tarea de sanar un mundo que sufre. Pero es en comunidad, juntos, que podemos cumplir esa tarea.

Moisés no va solo: Lleva un grupo de setenta ancianos para gobernar Israel. Jesús, tampoco: Llama a los doce y los envía al mundo, de dos en dos, para compartir las Buenas Nuevas en palabra y acción. Jesús se levanta de los muertos para vivir entre toda la familia humana.

Como parte de la rama episcopal del Movimiento de Jesús, no estamos solos en nuestro trabajo. Trabajamos con diócesis y provincias anglicanas y episcopales, con otras organizaciones cristianas y con grupos de nuestras hermanas y hermanos judíos y musulmanes.

Todos los días le agradezco y le pido a Dios por los miembros de nuestro equipo y amigos y amigas de la Agencia Episcopal de Alivio y Desarrollo. 
Por favor ora conmigo en plegarias y acciones de gracias por todos los que son parte de nuestra familia de fe al comienzo de este tiempo santo de Pascua.

—Robert W. Radtke



For as in one body we have many members, and not all the members have the same function, so we, who are many, are one body in Christ, and individually we are members one of another. 
—Romans 12:4-5


As president of Episcopal Relief & Development, I know the meaning of together. We are a diverse family that includes staff, board, donors, partners and those in need of a helping hand. We are one body, but each of us has unique gifts and roles to play in healing a hurting world. And yet, we can only do our work together in community. 

Moses does not go alone; he brings together a group of seventy elders to rule over Israel. Jesus doesn’t either; he calls together the twelve and sends them out, two by two, to share the Good News in word and deed. Jesus rises from the dead to live among the whole human family. 

As a part of the Episcopal branch of the Jesus Movement, we are not alone in our work. We work with Anglican and Episcopal dioceses and provinces, along with other Christian and faith-based organizations and groups of our Jewish and Muslim brothers and sisters.

Every day, I thank God and pray for members of our Episcopal Relief & Development team and extended family. I hope you will join me in prayer and thanksgiving for all who are a part of our family of faith as we begin this holy season of Easter.

—Robert W. Radtke

sábado, 15 de abril de 2017

Meditaciones Para La Cuaresma / Lenten Meditations: Sábado Santo,15 de Abril / Holy Saturday, April 15

Porque cualquiera que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.
—Mateo 12:50

Jesús vivió su vida a paso acelerado, proclamando con urgencia que el Evangelio del Reino de Dios se había acercado. De manera que cuando la familia intenta llevárselo a la casa, Jesús señala a los discípulos y dice: “Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque cualquiera que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.

Jesús sabía que el Reino de Dios solo puede proclamarse efectivamente mediante una comunidad. Jesús es el perfecto organizador comunitario. Él sabe que será la tarea de toda la comunidad proporcionar la multiplicidad de voces y las diferentes funciones que el movimiento necesita para que ocurra cambio. Pablo nos enseña lo mismo, explicando que cada uno de nosotros contribuye al Cuerpo de Cristo cuando proporciona sus propios dones y talentos para trabajar. Si trabajamos juntos, podemos crear la sinergia necesaria para hacer que el Reino de Dios se manifieste.

—Al Rodríguez

For whoever does the will of my Father in heaven is my brother and sister and mother.
—Matthew 12:50

Jesus knows no other speed than full throttle, urgently proclaiming the Gospel of God’s Kingdom at hand. So when Jesus’ family attempts to take him home, he points to his disciples and says, “Here are my mother and my brothers. Whoever does the will of my Father in heaven is my brother and sister and mother.”

Jesus realizes that his proclamation of God’s Kingdom can only be proclaimed effectively through a community. Jesus, the ultimate community organizer, knows that it will take a community to provide the multiplicity of voices and the different roles needed within a movement for change to take place. Paul also teaches us this, explaining that each of us contributes to the Body of Christ by providing our own gifts and talents to do the work. It takes people working together to create the collective synergy necessary to make manifest God’s Kingdom.

—Al Rodriguez

martes, 11 de abril de 2017

Meditaciones Para La Cuaresma / Lenten Meditations: Miércoles Santo,12 de Abril / Wednesday in Holy Week, April 12

Que tu Espíritu Santo nos una en la comunión de todos tus santos, encomendándonos los unos a los otros y toda nuestra vida a Cristo, Te rogamos, Señor.

—El Libro de Oración Común



Hace algunos meses me desperté de un sueño muy vivo en el que mi madre (que murió hace cuatro años) y yo estábamos armando la cuna que había usado para mi hija. Dos semanas más tarde me enteré de que mi hija estaba embarazada, aunque en realidad yo ya lo sabía.


Mi nieta llegará muy pronto. Le podrán el nombre de dos de sus tatarabuelas, que eran mujeres de fe profunda. ¿Qué clase de mujer será? Eso está en manos de Dios, pero podemos hacer que se sienta valorada y amada; podemos enseñarle a ser bondadosa y generosa con toda la gente, que sirva a todos con humildad.

Cada vez que recibo la comunión, veo a mi madre y a mi abuela. El altar es un lugar traslúcido, de poca separación con el más allá; las santas y santos convergen allí cuando recibo el cuerpo de Cristo. Recuerdo su fortaleza, sus dones y sus enseñanzas, y me conecto con ellas.

Te ruego, oh Señor, que mi nieta crezca en la luz de Cristo y que algún día, en ese mismo lugar traslúcido, me recuerde.

—Carol E. Barnwell







That we may be bound together by your Holy Spirit in the communion of all your saints, entrusting one another and all our life to Christ, We entreat you, O Lord.
—The Book of Common Prayer




I woke early one morning months ago from a vivid dream in which my mother (who died four years ago) and I were assembling the baby bed that had been my daughter’s. I learned two weeks later that my daughter was pregnant – but I already knew.

I await the arrival of my first grandchild any day now. She will be named after her two great-great-grandmothers, strong women of deep faith. Who will she be? What kind of woman will she become? That is in God’s hands. We can but cherish and love her – teach her to be kind and generous with
all those she meets, to give of herself in humility.

I see my mother and grandmothers each time I receive communion. At the altar rail, I meet them once again in that thin place, that sacred space where the communion of saints abides in holy convergence as I hold up my hands to receive the body of Christ. I remember their strength, their giftedness and their lessons, and I am connected through the generations.

I entreat you, O Lord, that my new granddaughter will grow in the light of Christ and will someday remember me with love in that same thin place.

—Carol E. Barnwell

lunes, 10 de abril de 2017

Meditaciones Para La Cuaresma / Lenten Meditations: 11 de Abril / April 11

Pues tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; anduve como forastero, y me dieron alojamiento. Estuve sin ropa, y ustedes me la dieron; estuve enfermo, y me visitaron; estuve en la cárcel, y vinieron a verme.

—Mateo 25:35-36



La gran comisión que hemos recibido de Jesús es la de servirlo mediante el acto de predicar, y predicar por nuestras acciones: Alimentar, vestir, consolar y alentar a nuestras hermanas y hermanos.



En la República Democrática del Congo, nos hemos asociado con la Agencia Episcopal de Alivio y Desarrollo para fortalecer a las comunidades y a los líderes religiosos que previenen y responden a la violencia de género. Nuestro objetivo es el de alimentar física y espiritualmente a la gente vulnerable; les enseñamos nuevas maneras de ganarse la vida y les decimos que Dios los ama. Gracias a este importante trabajo, los líderes de la Diócesis de Aru, en la República del Congo, han rechazado la costumbre de forzar a las muchachas a que se casen con el hombre responsable de su embarazo. Al rechazar esta costumbre, los líderes han ayudado a reducir el número de casamientos y embarazos de muchachas adolescentes. También ayudan a las mujeres a acceder a recursos para la salud, educación, información, fuentes de ingreso y justicia; todo esto les permite asumir posiciones de responsabilidad que las facultaría para desarrollar sus comunidades.

La Cuaresma nos invita a reflexionar sobre el amor a Dios y al prójimo y evaluar lo que hemos hecho por miles de niñas y mujeres vulnerables en este país que ha sido devastado por odio, injusticia, asesinatos y guerras.

—Louise Bashige





For I was hungry and you gave me food, I was thirsty and you gave me something to drink, I was a stranger and you welcomed me, I was naked and you gave me clothing, I was sick and you took care of me, I was in prison and you visited me.
—Matthew 25:35-36




The great commission that we have received from Jesus Christ is to serve him by preaching the Gospel to others in our acts – by doing the work of feeding, clothing, comforting and encouraging our brothers and sisters.

In the Democratic Republic of Congo (DRC), we partner with Episcopal Relief & Development to strengthen religious leaders and communities in their responses to and prevention of gender-based violence. In this partnership, we aim to physically and spiritually feed vulnerable people by teaching them new methods of livelihoods and telling them about God’s love for them. Thanks to this important work, religious leaders in the Diocese of Aru in the DRC rejected the custom of forcing a girl to marry the man responsible for her pregnancy. Because they confronted this custom, our religious leaders have helped reduce early marriages and early pregnancies. They also help women access health care, education, information, income-generating activities and justice to achieve positions of responsibility for the development of their communities.

Lent invites us to reflect on the love of God and neighbor and to assess what we have done for thousands of vulnerable women and girls in my country that is torn by hatred, injustice, murder and wars.

—Louise Bashige